Corno, violín y piano: Fundación Beethoven apuesta por súper trío

El cornista Radovan Vlatkovic, el violinista Daishin Kashimoto y el pianista Alessio Bax están en la primera línea de la escena mundial, y abordarán esta tarde joyas románticas de Schumann y Brahms.

La temporada “Fernando Rosas”, de la Fundación Beethoven invita hoy a una cita romántica con tres virtuosos, comandados por el pianista Alessio Bax (Bari, 1977), en su cuarta visita a Chile, desde que en 2013 debutó acá con el célebre violinista Joshua Bell, con quien sigue colaborando en formato de dúo. Esta vez, eso sí, Bax eligió el formato de trío e invitó al cornista Radovan Vlatkovic (Zagreb, 1962) y al violinista Daishin Kashimoto (Londres, 1979). Vlatkovic articula sus compromisos como solista con la formación de las nuevas generaciones; de hecho, es profesor en el Mozarteum de Salzburgo. Kashimoto, por su parte, es concertinode la Filarmónica de Berlín desde 2009. “Radovan es conocido en todo el mundo como ‘el oro del corno’. El corno es muy difícil de tocar, puede sonar demasiado fuerte y poco refinado. Pero el dominio de Radovan es tan grande que te olvidas de que está sonando un corno y solo escuchas la música. Su interpretación musical es simplemente hermosa”, asegura Alessio Bax. “Daishin es uno de los mejores violinistas del mundo y está en la cima; toca en la Filarmónica de Berlín y además tiene unaextensa carrera como solista, actúa con los mejores músicos del mundo. No tiene limitaciones como violinista; la intensidad y belleza de su sonido son despampanantes”, agrega.

Este súper trío dará esta tarde un concierto para público general en el Teatro Municipal de Las Condes y, mañana, uno gratuito para estudiantes en el Teatro de Carabineros (Fundacionbeethoven.org). Abrirán con el Adagio y Allegro para corno y piano, Op. 70, de Schumann, pieza que compuso en 1849, cuando acababa de nacer el corno con válvulas. “Estaba muy entusiasmado con las capacidades del corno moderno, que repentinamente permitía tocar muchas más notas. Eufórico, escribió esta hermosa obra que, en ese momento, nadie podía tocar”, ríe Bax. “Por eso, después hizo versiones para instrumentos como el chelo. Sin embargo, cuando tienes a un cornista como Radovan, sabes que él te hará escuchar la música y toda la belleza de esta pieza sin ningún problema técnico. Por eso la tocaremos”, asegura. Las otras dos obras son de Brahms y poseen un particular lirismo. Una es la Sonata para violín No. 1 en Sol Mayor, Op. 78, cuyos motivos provienen de dos lieder. “La tocamos con Daishan en nuestra primera gira por Japón; todos los días terminábamos los conciertos con su gloriosa y plácida sonoridad en Sol Mayor: Queremos recrear esa sensación”, comenta Bax.

El cierre, destaca, será con “una de las más exquisitas piezas que se haya escrito nunca”. Es el Trío para corno, Op. 40, de Brahms, que incluye una cita a una canción popular que su madre le enseñó cuando niño: “Allí en los sauces hay una casa”. “Es una obra muy personal. Brahms la escribe cuando muere su madre, y en el tercer movimiento, que es de una delicadeza e intimidad sobresalientes, ¡él decide poner un corno!”. Su padre era cornista y fue quien le enseñó a tocar el instrumento. Brahms, además, escribe para un corno natural aunque entonces, en 1865, el corno con válvulas ya lo había reemplazado. “Estaba buscando un sonido distinto”, explica Bax. En concreto, quería el color más oscuro y melancólico del corno natural.